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Jesús Mora Cayetano es coordinador general de la Conferencia Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas (CECRV), la asociación que representa a las denominaciones de origen de vino ante la Administración General del Estado y, a través de EFOW (European Federation of Origin Wines, federación europea de la que formamos parte junto a las organizaciones representativas de las DD.OO. del resto de grandes países productores europeos: Francia, Italia y Portugal, además de España), ante las instituciones de la UE.

¿Cómo comienza tu andadura en “esto” del vino?

Mi relación con el vino es muy emocional. Y casi diría que de alguna manera hasta “vocacional”, pues ya mucho antes de empezar a trabajar en este sector, y con apenas 20 años, el vino y todo lo que supone me resultaba enormemente atractivo. Me parecía un mundo singular, auténtico, que deja traslucir pasión y una entrega denodada a proyectos, ideas, aspiraciones y valores que al final, como he podido comprobar ya dentro del sector, cristalizan (nunca mejor dicho) en un producto único, ligado a la tierra, que salvaguarda un saber hacer contrastado durante décadas y cuya capacidad de transmitir prestigio y reputación que van mucho más allá del ya significativo valor económico que genera.

¿Cómo conociste el vino de Valdepeñas? ¿Cuál fue tu primera experiencia con nosotros?

Buena parte de mi familia es de la provincia de Ciudad Real y eso hace que desde muy joven tenga recuerdo de que el vino de Valdepeñas ha estado presente en comidas o cenas en torno a las cuales tenían lugar encuentros y vivencias familiares que quedan para el recuerdo. Echando la mirada hacia atrás, no resulta exagerado decir que el vino de Valdepeñas ha formado parte del paisaje cotidiano y del imaginario colectivo de parte de mi familia.

¿Qué te parece el estilo que tienen los vinos de Valdepeñas hoy?

Aunque pueda parecer difícil de entender, he de reconocer que mi percepción del vino de cada D.O. está muy condicionada, a menudo, por lo que conozco del duro trabajo que lleváis a cabo quienes formáis parte de la denominación de origen para avanzar e innovar en torno al producto sin perder la esencia. Quiero decir con ello que cuando saboreo un vino de Valdepeñas, además de disfrutar de su marcada personalidad, de su intensidad gustativa y aromática, aprecio también la diversidad que ofrecen vuestras variedades y elaboraciones y me gusta pensar a la vez en cuánto esfuerzo, cuánta ilusión y cuánta pasión hay detrás de cada botella. Como decía antes, el vino es mucho más que un producto. Y esos valores se perciben en vinos tan auténticos como los de Valdepeñas.

¿Qué les dirías a los que no los han probado?

Que se están perdiendo un placer al alcance de su mano. Que han de conocer el producto que lleva, desde hace décadas, el nombre de Valdepeñas por el mundo. Y que, si en nuestro país tenemos la suerte de contar con muchas denominaciones de origen, es por la diversidad y riqueza de nuestras zonas productivas y todas ellas merecen ser descubiertas por quienes aún no se hayan acercado a probar el fruto de su trabajo, de su compromiso, de su pasión.

¿Cómo se pueden definir los vinos de Valdepeñas en una frase?

Los vinos de Valdepeñas son una ventana a través de la que asomarse a pueblos y tierras fuertes y resilientes, orgullosos de su historia y con la vista puesta en el futuro.  

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