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Me llamo Adán Israel y trabajo como Sumiller y maestresala en el restaurante Granero de Quintanar de  la Orden, Toledo. Soy el Presidente de ASUMAN, asociación de sumilleres manchegos y socio de honor de la asociación jóvenes amigos del vino de Valdepeñas, de lo que presumo siempre que puedo. Me siento valdepeñero y me he criado “oliendo a bodega”,  jugando con los tapones de las desaparecidas Bodegas Luis Mejía, bebiendo mosto y esperando las fiestas del vino como la más grande de las fiestas, el vino forma parte de mí incluso antes de empezar a consumirlo, es cultura, mis amigos no salen “de cañas” porque salen de chatos aunque sean vermuts o lo que sea que beban. Se puede resumir en un “soy de Valdepeñas, mirusté”.

¿Cómo conociste el vino de Valdepeñas?

Como he dicho, soy de Valdepeñas. Pero el vino de Valdepeñas a nivel técnico lo empecé a conocer a fondo cuando comencé a formarme como Sumiller en la escuela de hostelería Toledo, donde vi por primera vez de manos de un Sumiller profesional las principales diferencias y causas de éstas. La idiosincrasia de la Denominación de Origen Protegida y la evolución hasta hoy la vengo estudiando en el día a día de mi profesión, vamos de la mano.

¿Cuál fue tu primera experiencia con nosotros?

A nivel profesional y por cariño el vino de la D.O.P. Valdepeñas siempre va conmigo, hay mucho y siempre hay alguno que me viene como anillo al dedo para un maridaje o la carta de vinos que elabore en ese momento. A nivel personal siempre que he podido asistir a una cata o presentación ahí he estado, tanto que no recuerdo la primera.

¿Qué te parece el estilo que tienen los vinos de Valdepeñas hoy?  

Me parece que han tenido una evolución en el tiempo muy satisfactoria y que están en un gran momento, disfruto de todos los vinos Valdepeñas que llegan a mis manos y eso es porque el rasero está alto, claro está que la experiencia es un valor añadido y d eso la D.O.P. Valdepeñas tiene mucho, como amor por el vino. Hoy por hoy tienen un estilo claramente comercial, pensados para su disfrute en cualquier situación, y un abanico de tipologías que abarcan la mayoría de demanda por su estupenda relación calidad/precio y su valor y renombre histórico.

¿Qué les dirías a los que no los han probado?

¡Que están perdiendo el tiempo!, el vino de Valdepeñas merece conocerse por su historia, por su buen gusto, porque hay tantos y tan diferentes que siempre hay un Valdepeñas para cada paladar, y que no hay excusa para ir a Valdepeñas o que Valdepeñas vaya a tu copa.

¿Cómo se pueden definir los vinos de Valdepeñas en una frase?

El vino siempre acaba siendo un reflejo de la zona y el elaborador, y los Vinos de Valdepeñas son unos vinos joviales, agradables y dispares como la gente de la Muy Heroica, Muy Leal e Invicta ciudad del vino; Valdepeñas.

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