TERRITORIO

Un total de 10 localidades forman parte total o parcialmente del territorio de la D.O. Valdepeñas.

San Carlos del Valle

El origen de la localidad tiene su primer dato en la desaparecida ermita de Santa Elena, construida probablemente en el siglo XII o XIII, y que hasta el siglo XVIII no fue más que eso, con la salvedad de que en una de sus paredes aparecía pintada la venerada (y milagrosa) imagen del que era llamado Santo Cristo del Valle.

Durante el siglo XVI surge en torno a dicha ermita el primer asentamiento fijo del pueblo. Las crecientes peregrinaciones para rogar al Cristo determinaron a la Corona y al Consejo de Órdenes Militares a construir una nueva ermita.

Finalizada la obra durante el reinado de Felipe V, y resultando un aumento rápido de la población, se hizo necesaria una reordenación urbanística, que llevó a cabo, ya en tiempos de Carlos III, Pablo de Olavide. Más tarde, en 1800, Carlos IV dictó una Carta Real de Privilegio con la que dictaminaba la independencia de San Carlos del Valle y lo convertía en municipio independiente de la villa de Membrilla.

Con una población actual de unos 1.200 habitantes, podemos destacar a Manolo el del Bombo, como uno de sus vecinos más célebres.

Alhambra

Al actual municipio de Alhambra, uno de los más extensos de la provincia de Ciudad Real en recuerdo a su importancia histórica durante la Edad Media, pertenece la pedanía de Pozo de la Serna.

Destaca por su Castillo, construido bajo el dominio Omeya, sobre una primera construcción árabe anterior.

Dentro del casco urbano de esta villa (junto a la iglesia), se conservan algunos restos de época romana. Algunos historiadores localizan en esta villa (o en sus alrededores), a la importante ciudad romana de Laminio, citada por numerosas fuentes clásicas.

Alcubillas

La primera referencia histórica que se tiene de Alcubillas data de 747, cuando en un mapa de la división administrativa de las provincias efectuada por los musulmanes, aparece el toponímico de Alcoiellas.

En 1181 una bula de Lucio III, confirma la donación de Alcubillas a la Orden de Santiago por parte de Alfonso VIII. En 1213, Alfonso VIII concede la posesión de todas las plazas del Campo de Montiel a la Orden de Santiago. De hecho, el Papa Honorio III mediante una Bula confirma la posesión de Alcubillas por los cristianos en el año 1223.

En 1243 y tras un pleito entre la orden de Santiago y el Arzobispo de Toledo, San Fernando concede a la Orden se Santiago la titularidad de la iglesia de Alcubillas.

En el año 1275 Alcubillas y otros pueblos de su entorno fueron concedidos como aldeas a Montiel, siendo Maestre de la Orden D. Gonzalo Ruiz.

En 1539 Alcubillas se convierte en Villa, eximiéndose del control de Montiel, e incorporándose a la Corona y Patrimonio Real, pagando por ello a la Real Hacienda 520.000 maravedíes.

En 1624 el rey Felipe IV, acompañado de su hermano el infante D. Carlos, si primer ministro el Conde-Duque Olivares y el célebre escritor Quevedo, entre otras personalidades llegan a Alcubillas a su paso para Andalucía.

En 1809 y en plena Guerra de la Independencia, y apoyados por el Capitán rosales y el carabinero Juan Molina del regimiento de Dragones de Granada, el pueblo de Alcubillas combate heroicamente contra las tropas de Napoleón.

Como curiosidades, Alcubillas participó y llego a la final en la primera edición de El Pueblo más divertido de España de La 1 de TVE en 2014. Además, desde 2013 ya es tradición alcubillera parodiar el anuncio del sorteo extraordinario de Navidad de la lotería nacional española.

Montiel

El origen del topónimo Montiel es mozárabe, y da nombre a una comarca entera, el Campo de Montiel, que ya aparece en El Quijote. Montiel fue escenario de un enfrentamiento bélico enmarcado en la Guerra de los Cien Años y en su conflicto satélite, la Guerra Civil de Castilla: la Batalla de Montiel. En ella, los ejércitos francocastellanos se midieron con una alianza granadinocastellana. La primera de estas fuerzas, comandada por Enrique de Trastámara (luego Enrique II de Castilla), se impuso a la segunda, dirigida por su hermano Pedro el Cruel.

Torre de Juan Abad

Juan Abad, de quien recibe su nombre la villa, debió de ser uno de los primeros pobladores de la villa en la Edad Media. Se dice que Torre de Juan Abad perteneció a la Orden de Santiago y dependía de Montiel.

Francisco de Quevedo fue señor de la villa y alojó en su casa al rey Felipe IV de España. Durante el siglo XVII se segregaron los términos de Castellar de Santiago y de Torrenueva.

Actualmente, con una población de unos 1.000 habitantes, Torre de Juan Abad es conocida por sus ciclos de concierto de órgano, una referencia a nivel nacional e internacional; y por los Congresos Internacionales que sobre Quevedo organiza con carácter bienal la Fundación Francisco de Quevedo.

Torrenueva

Torrenueva ha dependido siempre de la Orden de Santiago.

Dos fechas claves marcan la historia de Torrenueva. La primera de ellas es el año 1275 cuando se crea la Encomienda Mayor de Castilla a la que estuvo ligado todo el término que posteriormente habría de comprender la villa de Torrenueva. Aunque Torrenueva no estaba aún constituida, todo su término y el de la dehesa de los Hitos que pertenecía a la jurisdicción de Torre de Juan Abad fueron bienes bajo el control de la misma.

La segunda fecha es el año 1440, año que se le otorga su Carta Puebla, por el rey Carlos I el 2 de junio de 1527 confirmando el privilegio fundacional de Torrenueva, otorgado por don Enrique, Infante de Aragón.

Ya en 1513, a los pocos años del descubrimiento de América, hubo torreveños que marcharon al Nuevo Mundo, concretamente Juan Ruiz de Villamanrique, hijo de Juan Ruiz y de María Moreno, vecinos de Torrenueva.

Santa Cruz de Mudela

El título de La Santa Cruz de Mudela tuvo su origen en la primera mitad del siglo XIII. Las distintas versiones que narran su origen mezclan datos históricos, tradición y leyenda.

La tradición oral ha transmitido el significado de la cruz que en la campaña de Las Navas de Tolosa de 1212. Otras fuentes señalan que simbolizaba un cruce de caminos enclavado en la Dehesa de Mudela (llamada así por ser próxima al puerto del Muradal, una de las entradas a la Meseta a través de Al Andalus).

En 1462 se amplió la encomienda de Mudela con la Villa de El Viso. Estuvo sometida a los comendadores de la Orden de Calatrava hasta los años inmediatamente posteriores la conquista de Granada por los Reyes Católicos. Años después pasará a formar parte de la Cabeza del Marquesado de Santa Cruz.

El 30 de enero de 1538 D. Álvaro, el Viejo, compra al rey Carlos I las villas de Santa Cruz de Mudela y Viso del Puerto (Muradal). Posteriormente su hijo, D. Álvaro de Bazán, el Mozo, primer Marqués de Santa Cruz, construye el Palacio y el convento de Franciscanos Capuchinos.

Moral de Calatrava

La zona en la que hoy se asienta Moral de Calatrava se cree que fue habitada en el Paleolítico Medio, como lo atestiguan diversos objetos encontrados en las proximidades de la Cueva de la Mora. Hubo posteriormente un asentamiento o aldea de pescadores romanos en las proximidades del río Jabalón llamado Oreto del que también se conservan algunos valiosos objetos.

Entre los años 1535 y 1544 se creó la encomienda de Moral, una más de las encomiendas nacidas en el Campo de Calatrava para sustituir a las de Acea y Otos, cuyos bienes habían sido incorporados al Real Sitio de Aranjuez.

Felipe IV de España, por cédula de 10 de junio de 1646, concedió a la villa jurisdicción en Primera Instancia..

En el s. XVIII Moral de Calatrava gozaba de un buen desarrollo económico debido a la producción de verduras y hortalizas, al abrigo natural de sus cerros. La producción de vino se estimaba en 15.000 arrobas y la de aceite en 30.000.

El miércoles 15 de febrero de 1895 se proclamó a Moral de Calatrava como ciudad por la Reina Regente María Cristina.

En la primera mitad del s. XX se produjo el gran período de florecimiento en agricultura e industrias de transformación (bodegas y almazaras) y la explosión demográfica, favorecido todo por la llegada del ferrocarril (el trenillo del Moral), cuyas vías entraban hasta las bodegas.

Granátula de Calatrava

Se caracteriza por los volcanes de origen magmático (conos de Columba, Cuevas Negras o La Yozosa) o freatomagmático, que da origen a lagunas, como el cráter en el que se halla el casco urbano, Valdeleón, con más de 2 km de diámetro. Aunque en el año 2000 apareció el géiser o “el Chorro de Granátula”, están extintos en la actualidad, exceptuando la Fumarola, que aún está activa en la Sima.

En los alrededores de Granátula se pueden visitar dos yacimientos arqueológicos muy importantes:

La Encantada, de la Edad de Bronce, de tipo “castellón” por estar situado en altura; conserva murallas defensivas, viviendas o silos y alberga una cueva con la leyenda de un lagarto o culebra que se transforma en la Trocanta o Encantá cada noche de San Juan; y el yacimiento de Oreto y Zuqueca, con restos desde época prerromana a la Edad Media.

Aquí se encuentra la casa donde nació en 1793 el general y político Baldomero Espartero y su estatua ecuestre. Además, en esta localidad se rodó la primera escena de la película Volver, de Pedro Almodóvar, y se rodaron los juegos populares así como las labores agrícolas de La Mancha.

Valdepeñas

Es a partir del primer milenio antes de Cristo cuando se empieza a generalizar el poblamiento de lo que hoy se conoce como Valdepeñas. Es en esta época cuando comienza el poblamiento en el Cerro de las Cabezas, yacimiento ibérico de los Siglos VII al III a.C.

A partir del S. XV, Valdepeñas experimenta un aumento considerable de población, citándose por primera vez la Encomienda de Valdepeñas en tiempos del 25 Maestre de la Orden de Calatrava.

Felipe II vende al Marqués de Santa Cruz la villa, para lo cual el monarca promulga una real cédula el 21 de mayo de 1582, por la que la villa deja de pertenecer a la Orden de Calatrava y es vendida a D. Alvaro de Bazán en 104.985 reales y 8 maravedíes.

Durante los S. XVI y XVII valdepeñeros ilustres se lanzan a la aventura del nuevo Continente, nos referimos al conocido poeta épico Bernardo de Balbuena o al linaje de los Merlo, que participaron activamente en la conquista del Nuevo Mundo.

Pero el hecho histórico más destacado de nuestra ciudad, prólogo de la Batalla de Bailén y síntesis de la mentalidad romántica de su época se produce el 6 de junio de 1808. Fue ese día cuando la población de Valdepeñas opuso una fuerte resistencia a las tropas napoleónicas comandadas por el general Ligier Belair.

Esta hazaña le valió a Valdepeñas el título de Muy Heroica Ciudad el 29 de enero de 1885.